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miércoles, enero 9

Cronología de hechos anarquistas en el mundo en 2012



Apuntes para una cronología de hechos anarquistas mundial en 2012. Tomados de http://bit.ly/ZUP89r

Cronología 2012


* Febrero: Grecia. El compañero Giannis Dimitrakis, detenido desde el 16 de Enero del 2006 por un serie de expropiaciones consigue en Diciembre del 2010 reducir su condena de 35 años a 12 años. De esta forma al cumplir la mitar de su condena, sale a la calle optando a “libertad condicional”.

*19 marzo: Grecia. Los anarquistas Panagiotis Masouras y Konstantina Karakatsnai, condenados en el primer juicio del caso Halandria a 19 años aun cuando no fuesen miembros de las CCF, consiguen salir a la calle luego que la corte aceptase el recurso de excarcelación.

*15 Mayo: Indonesia. Los compañeros Eat y Billy tras enfrentar un juicio donde asumen responsabilidad del ataque incendiario, son condenados a 1 año y 8 meses.

*29 de Mayo: Bolivia. Tras una serie de acciones de diversa envergadura y en respuesta aun ataque con dinamita, la policía realiza allanamientos y detenciones contra el entorno anarquista. Finalmente quedan en prisión Henry y Nina por las declaraciones de miserables miembros de la OARS, luego en un par de días cae “Krudo”. El único que se mantiene digno sin colaborar (directa o indirectamente) es el compañero Henry.

*13 de Junio: Italia: Se desata la Operación Osadia (Ardire) contra 8 compañeros anarquistas, entre ellos quienes llevaban el blog Culmine, además de incluir en el esquema represivo al compañero Marco Camensih (detenido en Suiza) y Gabriel Pombo (Detenido en Alemania). Acusados de una serie de ataques de la F.A.I (Federación anarquista Informal) bajo los cargos de asociación subversiva.

*27 de Junio: México. Una explosión accidental del artefacto explosivo que transportaba ocasiona heridas al compañero anarquista Mario Lopez, quien es inmediatamente detenido además de despachar una orden de detención contra la compañera Felicity Ryder, quien aun permanece en clandestinidad.

*Junio. Grecia. Los compañeros Niko Maziotti, Pola Roupa, miembros de Lucha Revolucionaria junto a su pequeño hijo asumen la clandestinidad en medio del juicio que se llevaba contra ellos.

*4 de julio: Suiza. La compañera Silvia, condenada por un ataque frustrado contra una empresa de nanotecnologia consigue salir a la calle.

*19 Agosto: Suiza. El compañero BIlly acusado de un intento de atentado contra una empresa de nanotecnologia sale a la calle tras cumplir condena.

*20 Agosto-10 septiembre: Suiza-Italia. EL compañero Marco Camenish en prisión realiza una huelga de hambre donde se suman los últimos compañeros detenidos Elisa di Bernardo y Stefano Fosco en Italia mostrando su rechazo a las ultimas operaciones represivas y denunciando el empeoramiento de las condiciones carcelarias en Suiza.

*14 de Septiembre: Italia. Los compañeros Alredo Cospito y Nicola Gai son detenidos acusados del ataque armado contra Roberto Adinolfi, empresario nuclear. Una tercera compañera, Anna Bniamino consigue quedar en la calle.

*Fines de Septiembre: Suiza. Costas, el ultimo compañero detenido por el intento de atentado contra una empresa de nanotecnologia consigue salir a la calle tras cumplir condena.

*28 Septiembre-4 de Octubre: Mexico. Jornada de solidaridad con presxs anarquistas, realizando un mitting alrededor de las embajadas y foros informativos.

8 de octubre: Grecia nuevo juicio contra miembros de la CCf y acusados del mismo caso. por paquetes bombas y una serie de atentados. Los prisioneros de las CCF y el anarquista Theofilou ya habían realizado una huelga de hambre buscando poner fin a los constantes traslados a los que eran sometidos.

*Octubre. Internacional. Se edita de forma simultanea en distintos países el libro “Mapeando el fuego”, un libro con palabras internacionales de solidaridad con el proceso contra las CCF. Distintos presos, procesados, grupos de acción, paginas de internet dan su perspectiva y posición en apoyo a los compas prisioneros.

*2 de octubre: Grecia. Se dictan condenas en el segundo juicio por el caso Halandri contra las CCF. Condenados por 3 atentados explosivos durante el año 2009: contra la vivienda de ex-ministro Hinofotis, contra el Ministerio de Macedonia y Tracia y contra la vivienda de la política Louka Katseli. Damianos Bolano, Mihalis y Giorgos Nikolopoulos son condenados, cada uno a 68 años de cárcel. Tras “fusionar” las penas, quedan finalmente condenados a 34 años, de los cuales 25 tienen que cumplir en prisión.

*8 al 15 de noviembre: Indonesia. Llamado internacional de acción y solidaridad a un año del secuestro de los compañeros Eat y Billy en Indonesia.

*22,23,24 Noviembre: Grecia. Llamado internacional de solidaridad con el caso de Lucha Revolucionaria. EL juicio contra la organización se encuentra en la parte de la defensa, siendo llamados distintos revolucionarios de países diferentes para defender políticamente la acción y la guerrilla urbana

* Fines de Noviembre: Indonesia. El compañero BIlly consigue salir a la calle, tras cumplir los 2/3 de la condena

*Diciembre: Indonesia. EL compañero Eat sale de la prisión tras cumplir 2/3 de la condena.

*29 Diciembre: España. Rodrigo Lanza queda en libertad tras cumplir 5 años de presidio en el conocido Montaje 4-F, acusado de intento de homicidio a un policía durante disturbios afuera de una okupacion.

*29 Diciembre: El compañero Mario Lopez, consigue la “libertad bajo fianza”, consiguiendo salir de la prisión aun cuando sigue a espera de juicio.
 



Publicacionrefractario@gmail.com

La viabilidad de una alianza guerrillera en México




Por Angie López
El país se ha visto envuelto en una serie de brotes regionales de levantamientos armados que según publicó el Blog de Oaxaca, ya están siendo investigados por el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), dada la posibilidad de una serie de alianzas entre grupos armados y rebeldes.
 El EZLN es el levantamiento armado más conocido, pero existen muchos otros con influencia en distintas regiones del país.
 El Sol de México publicó el 31 de diciembre en su columna Así lo dice La Montque en Guerrero existe la posibilidad de la conformación de una Coordinadora Nacional Guerrillera (CNG) que agrupe  a los diversos levantamientos que existen en la región de La Montaña, Costa Chica, Costa Grande, así como sectores suburbanos de Acapulco y Chilpancingo.
 De acuerdo con tal publicación, la CNG no se limitaría exclusivamente a Guerrero, sino que ejercería su influencia en Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Hidalgo, San Luis Potosí, Michoacán, Estado de México, Chihuahua y Baja California.
 Se comenta que según información procedente del Centro de Inteligencia de El Paso, Texas, es posible que para 2014 surja una narco-guerrilla, que en caso de concretar alianzas, puede convertirse en una amenaza para la seguridad nacional, al llevar a cabo ataques contra instalaciones estratégicas y bases militares.
 Existen también guerrillas indígenas, como la Triple Alianza Guerrillera Indígena Nacional, que reúne a tres grupos armados de Oaxaca, Guerrero, Morelos, Estado de México y Chiapas. No existe acuerdo con respecto a las características de este grupo, principalmente a su dirigencia, ya que existen versiones contradictorias, pero se supo de su existencia y sus intenciones unificadoras a través de un manifiesto que dieron a conocer en abril  de 1999.
 Pese a expresar su intención de atacar al gobierno, el grupo no cuenta con formación militar, por lo que aún faltan un par de años para que pudiera iniciar a operar con base en sus objetivos.
 El grupo armado más conocido en las partes bajas de Guerrero es el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), aunque existen otros grupos en el nudo mixteco, ubicado en la Sierra Madre del Sur. EL ERPI surge como resultado de una separación del EPR, grupo guerrillero que luchó en los años 70 y 80. Sus principios son “el compromiso con el pueblo, la soberanía popular, la democracia, la flexibilidad y el humanismo”.
 Sin embargo, existen otros grupos rebeldes cuya finalidad no es atacar al gobierno, sino que luchan por la autonomía, el respeto a los derechos humanos y el mejoramiento de las condiciones de vida de los pueblos al margen, mas no en contra del gobierno.
 Por su parte, el EPR, que surgió en defensa de los campesinos asesinados en Aguas Blancas en 1995, sigue vigente en Acapulco, Chilpancingo y en el denominado “corredor rebelde”, que incluye localidades como Coyuca, Tepetixtla, Atoyac, Tecpan de Galeana y Petatlán, así como otras comunidades en la sierra.
 Además, hay otros grupos como el Comando Justiciero 28 de Junio (CJ28J) “Mientras la acción política de las organizaciones, frentes y partidos de izquierda no se agote; mientras los resquicios legales existentes no sean agotados en la lucha y mientras el gobierno y sus personeros (aun los esbozados en la izquierda) no nos toquen, el Comité Clandestino Revolucionario de los Pobres del CJ28J se mantendrá en la etapa de Autodefensa Armada”.
 Está también Tendencia Democrática Revolucionaria – Ejército del Pueblo (TDR – EP), grupo que fue acusado del secuestro al Jefe Diego, surge como una escisión del EPR y actualmente cuenta con una presencia militarizada en la región de Guanajuato, Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Jalisco.
 El TDR-EP tiene vínculos con la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO), la Brigada de Ajusticiamiento-2 de Diciembre (BA-2D) el Movimiento Revolucionario Lucio Cabañas Barrientos (MR-LCB), la Organización Insurgente 1º de Mayo (OI-1º M) entre otros, con los que conforma la Coordinación Revolucionaria.
Por su parte, las Fuerzas Armadas Revolucionarias del Pueblo (FARP), quienes en el 2000 detonaron un explosivo en las inmediaciones de oficinas gubernamentales en Puebla, así como tres bombazos en sucursales de Banamex en 2001 (como protesta por su venta a Citigroup), no han tenido actividad significativa desde el 2002, pero continúan existiendo.
 Se calcula la existencia de aproximadamente 70 grupos rebeldes. En su mayoría no pretenden derrocar al gobierno, sino presionar para que las condiciones de vida de los grupos más vulnerables puedan mejorar, como es el caso de los indígenas.
 Está también el caso de Cherán y Urapichu, quienes en “sus pasos de autodefensa y la búsqueda de la libre determinación, para proteger ellos mismos a sus familias y sus recursos naturales” han optado por la vía armada como defensa y no como ataque.
 Habrá que ver si efectivamente estos movimientos encuentran útil la posibilidad de aliarse para articular acciones conjuntas que tengan mayor peso en la modificación de las políticas públicas que afectan o ignoran a millones de mexicanos. De ser así, falta ver si su organización logra llevarse a cabo, así como la influencia que pueden alcanzar en el país, así como las consecuencias.http://revoluciontrespuntocero.com/la-viabilidad-de-una-alianza-guerrillera-en-mexico/

LA COMUNA DE CHERÁN


EEUU: La historia del "cerebro" anarquista de ANONYMOUS



Un día frío de mediados de diciembre de 2011, un hacker conocido como "sup_g" estaba solo frente a su computadora, invisible, o al menos eso pensaba. Llevaba horas trabajando en un blanco, mucho después de que el resto de su equipo se hubiera desconectado: un hackeo épico, el "equivalente digital de una bomba atómica", como lo describiría él mismo tiempo más tarde, de los servidores de Strategic Forecasting Inc., la empresa de inteligencia contratada por el Estado radicada en Texas. Stratfor era una especie de CIA privada, que vigilaba zonas políticamente calientes de todo el mundo, y le suministraba análisis al establishment de seguridad de Estados Unidos.

Integrante del colectivo hacker Anonymous, sup_g formaba parte de un pequeño grupo de hackers con motivaciones políticas que había penetrado las defensas principales de Stratfor a principios de ese mismo mes, y que había logrado "rootear" -es decir, conseguir el acceso irrestricto a- sus principales servidores web. En ellos, habían encontrado abundantes tesoros: contraseñas, datos desencriptados de tarjetas de crédito, listas de clientes privados, que revelaban los estrechos vínculos de Stratfor tanto con las grandes corporaciones como con las comunidades de defensa e inteligencia. Pero tal vez el hallazgo más lucrativo haya sido la base de datos de correos electrónicos de Stratfor: unos tres millones de mensajes privados que revelaban una amplia variedad de actividades ruines y clandestinas, desde la vigilancia del movimiento Occupy por parte del gobierno hasta la recopilación, por parte de la propia Stratfor, de información sobre varios movimientos de activistas, incluyendo a PETA, a Wikileaks y hasta a Anonymous.

Y, ahora, finalmente, la tarea estaba cumplida. Tras conectarse a un servidor web de chat seguro, sup_g le mandó un mensaje a otro integrante del grupo: "Estamos en el negocio, bebé", le escribió. "Está todo cocinado."

Como uno de los hackers más radicales y comprometidos en el mundo subterráneo de Anonymous -una federación horizontal y sin líderes de activistas con distintos objetivos-, sup_g mantenía un perfil bajo dentro del grupo, ocultaba cuidadosamente su nombre verdadero y utilizaba una serie de alias. En junio, se había unido a una nueva facción dentro de Anonymous, conocida como Operación Antisec o #Antisec, que se describía a sí misma como un "frente popular" contra los "gobiernos, corporaciones, agencias policiales y ejércitos corruptos de todo el mundo". A pesar de que es probable que cientos de activistas hayan frecuentado sus canales internos de comunicación, conocidos como IRC (siglas en inglés de Internet Relay Chat, literalmente "charla por relevos en internet"), Antisec tenía menos de doce miembros de base: hackers, anarquistas, activistas de la libertad de expresión y defensores de la privacidad, así como "ingenieros sociales" (hábiles manipuladores cuyo talento consiste en convencer incluso a los más cautos de entregarles su contraseña u otra información). El hacker fundador y más conspicuo integrante de Antisec era un revolucionario autoproclamado e ingeniero social de 29 años conocido como "Sabu", que al parecer tenía particular encono contra la industria de la inteligencia. "Mostrémosles que podemos espiarlos a ellos también", twitteó para sus más de 35.000 seguidores a principios de diciembre.

A lo largo de tres semanas, sup_g y su equipo trabajaron intensamente para destruir a Stratfor, uno de sus blancos más grandes y más ricos hasta el momento. Además de suministrarles análisis geopolíticos a muchísimos clientes (el Pentágono y las Naciones Unidas entre ellos), la empresa ofrecía servicios de seguridad a medida para grandes empresas como Raytheon y Dow Chemical, y a menudo preparaba informes sobre activistas y otras personas consideradas amenazas contra las ganancias corporativas. Para Navidad, que Antisec bautizó "LulzXmas" por los "lulz" (variante plural de LOL, una forma de expresar risas en internet) de los que pretendían disfrutar a costa de Stratfor, el grupo se había llevado 200 gigabytes de información. Luego destruyeron las bases de datos de la empresa e intervinieron el sitio web de Stratfor con un mensaje triunfante que prometía "una semana de caos", en la que se publicarían en internet los secretos de la empresa, unos 860.000 nombres, e-mails y contraseñas, incluyendo los de varias docenas de operadores súper secretos cuyas identidades se filtraban por primera vez. Antisec también planeaba usar las tarjetas de crédito hackeadas para hacer donaciones para grupos como CARE y la Cruz Roja. El grupo terminaba su comunicado con el texto íntegro del influyente tratado anarquista francés La insurrección que viene: "No tiene sentido esperar. por la revolución", dice el tratado. "La catástrofe no está por llegar, sino que ya llegó."
Tres meses después, la noche del 5 de marzo de 2012, más de doce agentes del FBI tiraron abajo la puerta de una pequeña casa de ladrillos del sudoeste de Chicago y detuvieron a Jeremy Hammond, un anarquista y hacker informático de 27 años que creían que era sup_g. De un metro ochenta y dos de altura, desgarbado, vestido con una remera violeta y pantalones rotos, Hammond parecía más un punk malhumorado que un nerd de las computadoras. De hecho, era ambas cosas: era un "black hat hacker" (hacker de sombrero negro), como se denomina a los que hackean por diversión o por dinero; y también un agitador y un enemigo de la "clase dominante y de los ricos" que se identificaba con las ideas de la organización Weather Underground y consideraba que el movimiento Occupy era demasiado tibio.

Incluso antes de que el arresto expusiera su nombre en todo el mundo, Hammond era bien conocido en los círculos de la extrema izquierda. Uno de los primeros defensores de la "ciberliberación", a los 22 años la revista Chicago ya lo había descrito como un "Robin Hood electrónico", luego de lo cual fue condenado a dos años en una cárcel por hackear un sitio web conservador y llevarse 5.000 números de tarjetas de crédito, para hacer con ellas donaciones a causas progresistas. Pero lo que distinguía a Hammond de la subcultura hacker era que en la vida real también era un revolucionario: "Un Abbie Hoffman moderno", según su amigo Matt Muchowski, un delegado sindical de Chicago. Poseía una aguda inteligencia, así como cierta impulsividad -que otro hacker llamó "urgencia"- que lo había llevado a una larga serie de arrestos por desobediencia civil en los últimos diez años; infracciones tales como pintar consignas antibélicas en una pared o tocar el tambor durante un escrache.

Su última detención, la más notoria hasta la fecha de un hacktivista en Estados Unidos, fue también un gran logro para el FBI. Antes de que encerraran a Hammond, Anonymous había encadenado un año y medio de hackeos, emprendiendo una verdadera guerra contra "los opresores ricos y poderosos". El grupo hizo caer los sitios de la CIA y de importantes bancos y tarjetas de crédito. Hicieron suya la causa de la Primavera Arabe, y atacaron los sitios de los gobiernos de Libia, Túnez y Egipto; se metieron en computadoras de la OTAN y del Geo Group, una de las corporaciones penitenciarias privadas más grandes del mundo. Hackearon la empresa de defensa Booz Allen Hamilton, en un ataque que arrojó como botín 900.000 cuentas y contraseñas de correo electrónico de militares y civiles. También atacaron al propio FBI.

Pero ninguno de estos ataques tuvo la resonancia política del perpetrado contra Stratfor. La invasión informática no sólo le costó a la empresa millones de dólares, sino que además dirigió la atención pública mundial al sombrío mundo de la inteligencia privada, luego de que Anonymous le diera los e-mails de la empresa a Wikileaks. Fue, según cualquier cálculo, un hackeo por el que Hammond podría pasar décadas en la cárcel.

Hammond, que en ningún momento admitió haber usado ninguno de los nueve alias que el gobierno afirma que utilizó, se ha declarado inocente del hackeo de Stratfor. Pero no ha negado su afiliación a Anonymous, ni su deseo de "dirigir la lucha hacia la acción más directa, en una dirección explícitamente anticapitalista y antiestatal", como me escribió desde el Metropolitan Correction Center de Manhattan, donde aguarda una audiencia de fianza desde hace ocho meses. En efecto, su sello como activista ha sido siempre su retórica revolucionaria y militante, por la cual no pide disculpas. "Siempre he dejado en claro que soy anarcocomunista, y por consiguiente creo en la necesidad de abolir por completo el capitalismo y el Estado en pos de una sociedad libre e igualitaria", escribió. "No me interesa diluir o vender el mensaje para que les resulte más atractivo a las masas."

Este compromiso inquebrantable, una de las grandes fortalezas de Hammond, también lo llevaría a la ruina. Siempre fue consciente de que la traición acechaba a sólo un click de distancia. "Sabemos que vamos a terminar en la cárcel", dice un hacker que trabajó con él. "Jeremy sabía que en cualquier momento le podía caer un allanamiento, y por eso trabajó tan rápido. Quería que la gente se acordara de él." Lo que Hammond nunca sospechó es que su traidor sería uno de sus aliados de mayor confianza.

Genio de las matemáticas y de la ciencia, con un coeficiente intelectual de 168, Hammond "hablaba tan rápido que era como si su boca no pudiera seguir a su cerebro", dice un amigo. En su casa, sin mujeres, los hermanos pasaban horas construyendo ciudades con sus inmensos kits de Lego, o devorando libros en la amplia biblioteca de su padre, que recorría toda la gama desde El club de la pelea y El guardián en el centeno hasta Steal This Book o Revolution for Hell of It, de Abbie Hoffman.

Desde muy chico, Jeremy se pasaba todo el día en proyectos en los que podía enfrascarse por completo. En las ligas menores de béisbol, creó un lanzamiento que era virtualmente imposible de batear, y a los 9 años ya estaba descubriendo formas innovadoras de hacer que las computadoras hicieran lo que no se suponía que debían hacer: es decir, la esencia del hacking. A los 16, hackeó las computadoras de un local de Apple de la zona, proyectando su información económica en todas las pantallas, luego de lo cual pasó a explicarles a los expertos del Genius Bar cómo proteger mejor sus datos. "La cara que pusieron no tenía precio", recuerda su padre.

En la secundaria Glenbard East, en la cercana localidad de Lombard, Illinois, los gemelos Hammond eran parte de un grupo de "chicos muy inteligentes que buscaban algo más de lo que podían encontrar en la secundaria", según otro amigo, Matt Zito. Politizado por los ataques del 11 de septiembre, Jeremy fue un elocuente crítico del gobierno de Bush y del "patriotismo ciego" que, según él, llevaba a Estados Unidos a la guerra. En su último año, fundó un diario clandestino para instar a los alumnos a cuestionar el relato político tradicional "y más que nada, a pensar", como escribió en el primer editorial. "Despiértense. Su cerebro es programable, si no lo programan ustedes se lo va a programar otro."
El cerebro de Hammond era un hervidero de ideologías contraculturales, especialmente las ideas de insurrección moderna de CrimethInc, el colectivo anarquista que publicaba manuales extremistas, entre ellos su propia versión del Libro de cocina del anarquista, tituladoRecetas para el desastre. Hammond idealizaba los 60, dice Zito, que trabajó con él en el diario. En la primavera de 2003, el primer día de la invasión estadounidense a Irak, Hammond dirigió a más de cien chicos que abandonaron la escuela para sumarse a una marcha contra la guerra en el centro de Chicago. En otoño de ese mismo año, se anotó en la University of Illinois-Chicago, y pronto se convirtió en uno de los activistas más notorios del campus; tanto es así, recuerda su amigo José Martín, que una vez la administración le cortó el micrófono cuando se disponía a dar un discurso.
Pero Hammond duró tan sólo un año en la UIC. Durante el segundo semestre de su primer año, se metió en el sitio web del Departamento de Ciencias Informáticas, e identificó una vulnerabilidad que, como en el caso de la tienda Apple, se ofreció a arreglar. Pero el hackeo le hizo ganar una junta disciplinaria y una carta de la universidad, que no lo recibiría en segundo año.
Lo que aprendió, según señala un amigo, es que "si tratás de colaborar con el sistema, el sistema te jode". De modo que, a partir de ese momento, Hammond se dedicaría a trabajar fuera del radar. En los años que siguieron, se sumergió en la vida diaria de la comunidad radical de Chicago, y alquiló casas que pronto se convertían en refugio para cualquier chico sin techo o viajero que pasara por ahí. Siempre era el primero en ofrecer una seca o algo de comer.
Se convirtió en habitué de cada manifestación importante, así como también de muchas más pequeñas. Enfundados en unos jeans raídos, según cuenta Muchowski, Jeremy y Jason, ahora su socio en el anarquismo, llegaban con una banda marcial ­-tambores, vientos, un par de panderetas- que bailaba y cantaba y por lo general molestaba a los manifestantes más serios. "El aburrimiento", escribiría más tarde, "es contrarrevolucionario. El movimiento tiene que ser divertido. de lo contrario, nadie querrá participar".

Hammond también "hacía quilombo", en sus propias palabras, de manera más seria: se sumaba a los anarquistas militantes -vestidos de negro y enmascarados- en sus enfrentamientos con la policía, lo cual le permitió amasar un impresionante prontuario. Entre los 18 y los 21 años, fue detenido diez veces en tres estados diferentes.

Pero Hammond no era un agitador de poca monta. En internet se mostraba igualmente activo, y formaba parte de una nueva generación de activistas políticos, catalogada de peligrosa por las agencias de seguridad. "Se trata de gente que puede pasar sin esfuerzo entre el ciberespacio y la vida real, sin reconocer grandes diferencias", dice Steve Rambam, un investigador en seguridad cibernética de Nueva York. El arma principal de Hammond, acerca de la que pocos de sus amigos anarquistas sabían, era una especie de campo de entrenamiento para hackers, un sitio web que había desarrollado que se llamaba Hack This Site [hackeá este sitio], que en dos años se había convertido en una comunidad virtual hecha y derecha, con más de 100.000 miembros. Allí fue donde Hammond empezó a conocer a los famosos "hackers de sombrero negro", que trabajaban de incógnito para hackear sitios para divertirse o ganar dinero, o incluso ambas cosas a la vez. "Esta gente tenía mucho poder: un hacker podía poner en jaque a una empresa entera", recuerda. Los activistas callejeros tenían muy poco poder, pero tenían las ideas políticas para alimentar la revolución. ¿Qué pasaría si estos dos mundos pudieran unirse? "Se me ocurrió que el hacking podía ser un arma para atacar a las empresas abusivas."

Vender esta idea no fue fácil. A mediados de la década de 2000, no había muchos puentes entre hackers y activistas. Hammond quería cambiar esto. "Habida cuenta del clima político de la actualidad, está surgiendo la imperiosa necesidad de entrar en sintonía con el mundo que nos rodea, adoptar posturas y empezar a comprometernos", escribió en el primer número de "una revista de desobediencia civil electrónica" llamada Hack This Zine [hackeá esta revista], que lanzó en el verano de 2004. Y empezó a delinear las bases de un movimiento internacional.

En julio de 2004, Hammond se presentó con su mensaje en DefCon, la convención anual de hackers en Las Vegas, el mayor evento de este tipo en Estados Unidos. Allí dio un discurso apasionado en que elogió las virtudes de la desobediencia civil electrónica como herramienta eficaz para sabotear la inminente Convención Nacional Republicana. "Quisiéramos ver todo medio de sabotaje posible, ya sea cortarle la luz al Madison Square Garden o hackear 10.000 sitios republicanos.", dijo. Alguna gente del público lo abucheó, y una persona preguntó si lo que Hammond proponía podía considerarse terrorismo. "La lucha de un hombre por la libertad es terrorismo para otro", respondió él. "Que nos llamen terroristas: de todos modos, me propongo bombardear sus edificios."

Poco después de volver a Chicago, unos agentes del FBI que habían visto una grabación de su discurso de DefCon fueron a visitar a Hammond para preguntarle si efectivamente pensaba bombardear la convención republicana. Hammond dijo que había exagerado; pero de todos modos, empezaba a imaginar una especie de insurgencia digital: un Frente de Liberación de Internet, que, como ELF y ALF (los grupos radicales de defensa del medio ambiente y de los derechos de los animales), se organizaría en células clandestinas y utilizaría tácticas no violentas de "ataque y fuga" contra los "ricos y poderosos".

Uno de sus primeros blancos fue un grupo llamado Protest Warrior, una organización pro-bélica de Texas que acostumbraba presentarse en las manifestaciones para acosar a los activistas de izquierda. En febrero de 2005, Hammond y algunos hacktivistas amigos se metieron en el sitio web de la organización, y accedieron a miles de números de tarjetas de crédito que pretendían utilizar para redistribuir la riqueza hacia causas de izquierda. Protest Warrior le avisó al FBI, que allanó el departamento de Hammond en marzo. La agencia había pasado gran parte del año previo acumulando evidencia contra él, aunque -como señalaría Hammond en repetidas oportunidades- nunca compró nada con esas tarjetas.

Hammond finalmente se confesó responsable del hackeo y fue condenado a dos años de prisión en el Instituto Correccional Federal de Greenville, Illinois, a 400 kilómetros de Chicago. No habla mucho de Greenville, pero su madre dice que estaba muy lejos de la cárcel Cook County Jail, donde había estado en numerosas oportunidades. "La primera vez que lo fui a visitar, había pasado ahí menos de un mes y estaba temblando", cuenta. "Me dijo: «Mamá, cuando salga voy a ser mejor persona». Me asusté. Pensé: «Este no es mi Jeremy»."

La segunda vez que lo visitó, Hammond ya no temblaba. Había empezado su "entrenamiento", como hablaría luego de su época en la cárcel. Cuando salió de ahí, dieciocho meses después, era una persona diferente. "Se lo veía enojado y muy militante", dice Scott Scurvy, con quien compartió casa. Ahora, "hablaba de «partirle el cráneo» a gente que, según él, era racista u homofóbica. Eso me cayó mal".

Muchos de sus amigos estaban de acuerdo en que "la cárcel lo había jodido". Pero para otros se trataba de una forma de iluminación. "Cuando salís de la cárcel, podés tomar dos caminos", dice su hermano, Jason. "Alguna gente opta por la rectitud, por tratar de encarrilarse de nuevo y lograr alcanzar el sueño americano; y otros dicen: «Váyanse a la mierda: esa idea es una mentira, igual que el sistema que la creó», y eligen un camino más radical. Jeremy eligió ese camino."

En el verano de 2008, Hammond volvió a Chicago, a lo que se suponía que sería una nueva vida. Con Jason y algunos amigos, se mudó a un departamento destartalado de Pilsen, "ubicado entre los dos mejores basureros de Chicago", y empezó a trabajar como diseñador web. Según los términos de su libertad condicional, tenía prohibido reunirse con anarquistas o con sus antiguos colegas de Hack This Site por el lapso de tres años. Y, sin embargo, no pudo abandonar por completo su quehacer político. Así que se dedicó al activismo tradicional, y se sumó a la filial de Chicago del Rainforest Action Network, donde ayudó a organizar una campaña para cerrar dos plantas de carbón de la zona.

Pero la aventura de Hammond con el "activismo educado" duró apenas poco más de un año.
En enero de 2008, durante los últimos seis meses de Hammond en Greenville, la Iglesia de la Cientología, famosa por ser controladora, "irritó a internet", según se dijo, al tratar de retirar un video polémico de Tom Cruise de la red. En respuesta, internet -o, más específicamente, una amplia coalición de ciudadanos de internet que se hacía llamar Anonymous- lanzó su propio video, en el que, con una voz computarizada, le declaraba la guerra a la Iglesia. "No podrán esconderse en ningún lado, porque estamos en todas partes", decía el mensaje, y terminaba con las frases que se convertirían en el más grande eslogan de Anonymous:

Somos Anonymous. Somos legión. No perdonamos. No olvidamos. Esperanos.

Al principio, Anonymous daba la impresión de ser apenas un grupo de bromistas malintencionados, enojados por la censura en internet. Empezaron a atacar grupos como la Asociación de la Industria Discográfica de Estados Unidos (RIAA, según sus siglas en inglés), que estaba llevando a cabo una campaña contra la piratería y el gobierno australiano, que había propuesto un filtro para la pornografía en la red con chicas menores de edad. (Anonymous bautizó el ataque Operación Tormenta de Tetas.)

En Chicago, Hammond conocía a integrantes de Anonymous, pero los resistía. "No los tomaba en serio. No eran hackers superpoderosos", dice. Pero empezó a darse cuenta del potencial político del colectivo cuando lanzaron la Operación Vengar a Assange en diciembre de 2010, poco después de que PayPal, Visa, MasterCard y varias instituciones financieras más dejaran abruptamente de procesar donaciones a Wikileaks, que estaba en el ojo de la tormenta por publicar los cables diplomáticos filtrados por el soldado Bradley Manning. Hammond se sintió impresionado. "Estaban atacando a tarjetas de crédito y a bancos", dice. "Pensé que a lo mejor había gente adentro que entendía quién era el enemigo y cómo combatirlo."

Una de las personas que parecían interesarse en la lucha en gran escala era un hacker llamado Sabu, cuyo nombre real es Hector Xavier Monsegur. Nacido en 1983, Sabu había crecido en el seno de una familia de narcotraficantes -tanto su padre como su tía habían ido a la cárcel en 1997 por tráficar heroína-, criado por su abuela Irma en los monoblocks Jacob Riis, en Nueva York. Era un ratón de biblioteca de voz ronca, que nunca había encajado con los pandilleros y traficantes callejeros de su barrio, pero tenía un talento innato para las computadoras, así como una veta rebelde. A los 14 años, más o menos la misma edad que tenía Hammond cuando impresionó a los "genios" de Apple, Monsegur (cuya familia no podía pagar una conexión a internet) había descubierto cómo entrar gratis a EarthLink, y empezó a aprender por su cuenta Linux, Unix y redes de código abierto.

Según la mayoría de las versiones, el FBI empezó a vigilar a Anonymous en algún momento de 2010. "Al principio, nadie en los servicios de seguridad siquiera sabía quién era Anonymous", dice un ex miembro. "Para el FBI, sólo había sido ese altercado con los cientologistas. Así que cuando Anonymous empezó a salir en apoyo de Assange y Bradley Manning, estaban totalmente desactualizados. No entendían para nada la cultura."

Para ayudar al gobierno -y, según esperaba, para conseguirle contratos a su empresa, HBGary Federal-, un analista de seguridad digital llamado Aaron Barr se lanzó a descubrir la "cúpula dirigente" secreta de Anonymous. A principios de 2011, luego de estudiar durante semanas al grupo y frecuentar los canales de chat de Anonymous, Barr redactó un documento de veinte páginas en la que recopilaba los nombres y la información de contacto de una serie de personas que, según creía, formaba el núcleo dirigencial de Anonymous. Luego lo hizo público, y le contó a un periodista de The Financial Times que había descubierto el misterio de Anonymous.

A pesar de que el documento de Barr estaba lleno de errores, Anonymous se tomó con mucha seriedad esa amenaza. El domingo del Super Bowl, el 6 de febrero de 2011, Sabu y su equipo, que se hacía llamar "Internet Feds" [los Federales de internet], hackearon el sitio de HBGary. En un día, la noticia del hackeo estaba en todas partes. Hasta Steven Colbert le dedicó un segmento de The Colbert Report, que se hizo célebre: "Para ponerlo en los términos de los hackers", dijo, "Anonymous es un nido de avispas, y Barr ha dicho: «Voy a meter el pito ahí»".

Hammond siguió maravillado con los acontecimientos. "Fue un hackeo épico", dice. Sabu, que se había adjudicado la responsabilidad del hackeo -demasiada responsabilidad, pensaban muchos-, lo intrigaba. A diferencia de otros integrantes de Anonymous, Sabu sonaba rudo, y usaba el slang del gueto, como nigga, además de compartir con Hammond el odio por la policía. Dice uno de los amigos de Hammond de Chicago: "Me imagino a Jeremy feliz de haberse hecho amigo de un hacker de los monoblocks".

Pocos integrantes del movimiento se expresaban con semejante pasión, y Hammond sólo era capaz de ver a otro hacktivista comprometido con la causa. "Laburaba, por eso lo respetaba", dice Hammond. "Y también confiaba en él."

La mayoría de los hackers de larga trayectoria prefieren trabajar en las sombras, y nunca le revelan su identidad a nadie. Sabu, en cambio, se jactaba de su talento, y fascinaba a los integrantes más jóvenes de Anonymous, muchos de ellos adolescentes, con sus anécdotas de su "equipo de hackeo puertorriqueño" de finales de los años 90 y de sus años subsiguientes de "clandestinidad". "Te hacía sentir que estabas en un grupo revolucionario ultra secreto, y se mostraba como un héroe clandestino que lo arriesgaba todo por cambiar las cosas", dice un antiguo acólito.

Hammond también se sintió atraído por la retórica de Sabu. Pero los actos malintencionados en que incurría Anonymous de manera aleatoria, y el equipo de Sabu en particular, les causaban rechazo a muchos, entre ellos a Jennifer Emick, una mamá 40 años de Michigan que hacía mucho tiempo frecuentaba internet, y que había llegado a la conclusión de que algunos de los integrantes más radicalizados del grupo podían ser peligrosos. Poco después del hackeo a HBGary, Emick decidió hacer lo que Aaron Barr no había podido: reveló la identidad de varios dirigentes de Anonymous, Sabu incluido, y publicó su nombre y el barrio en que vivía. Esto era tal vez lo peor que podía pasarle a un hacker, un duro golpe a su orgullo, así como a su tan preciada invisibilidad, al quitarle la protección que le había dado tanto poder a Anonymous, y dejándolo a merced del gobierno y, finalmente, de la policía.

Sabu negó que lo hubieran descubierto, y publicó una apasionada arenga en Twitter, en la que les recordaba a los integrantes de Anonymous que eran "parte de algo poderoso", y los instaba "a no sucumbir a las tácticas de amedrentamiento" y a "permanecer libres".

Después de una serie de hackeos espectaculares, algunos integrantes de Anonymous se dieron cuenta de que Sabu había desaparecido por 24 horas en junio, algo que nunca había hecho antes. Cuando volvió a IRC, le dijo a su equipo que había muerto su abuela. Y le creyeron. Aunque, visto en retrospectiva, algo en él había cambiado. "Vimos de inmediato un cambio de actitud", cuenta un ex colega. "Empezó a potenciar la retórica revolucionaria, tratando de unirnos, llamándonos «hermanos» y diciendo que estábamos «todos juntos en esto» y que éramos «familia»."

El 19 de junio de 2011, Sabu anunció el comienzo de la Operación Antisec, "la mayor operación unificada entre hackers de la historia". La declaración le llamó la atención a Hammond. Atrapado en su casa de Chicago a causa del toque de queda que le había sido impuesto, con el activismo en la vida real prohibido, Hammond no pudo evitarlo. "Fue como responder a un llamado", dice.

A finales de la primavera boreal de 2011, circulaba en el ambiente del hacktivismo un fuerte rumor de que el FBI, reproduciendo el famoso programa Cointel de la década del 60, había infiltrado masivamente los canales de chat de Anonymous. En el círculo íntimo de Sabu, el nivel de paranoia era particularmente alto, y aumentó exponencialmente.

Sabu empezó a trabajar en estrecha colaboración con un nuevo, y mucho más callado, integrante de Antisec: un operador tras bambalinas conocido por el equipo como "anarchaos", aunque los hackers de élite con los que trabajaban lo llamaban "sup_g". Daba la impresión de estar particularmente obsesionado con la seguridad, según un integrante de Anonymous que trabajó con él. "Filtraba muy poca información personal, y era muy inflexible, incluso en chats privados, en mantener cosas en secreto."

Cuando el verano boreal pasado, el movimiento Occupy se convirtió en un fenómeno nacional, los hackers de Antisec incrementaron sus actividades. Para entonces, sup_g se había convertido en la voz dominante de esos chats y el integrante más incansable del equipo. La mayor parte del trabajo del grupo pasaba por él, incluyendo la escritura de casi todos los comunicados de prensa, dado que Sabu se estaba volviendo cada vez menos confiable. Ese verano, Sabu había desaparecido por completo de la internet luego de que un hacker rival difundiera su propio dossier sobre Monsegur. En septiembre, volvió, con más urgencia que nunca. "En todos los canales en los que coincidíamos, ponía mucha presión para que se hicieran las cosas", dice un ex integrante. "Y había que hacerlo en el día, o se ponía a gritar."

El talento principal de Sabu siempre había sido suministrarle información proporcionada por otros hackers a gente como sup_g, capaz de explotarla al máximo. Según un hacker que se hace llamar CC3, en noviembre pasado alguien que nadie conocía le contó a Sabu acerca de un hueco de seguridad en el sitio web de la empresa Strategic Forecasting Inc. Sabu le entregó esa información a su equipo. Como necesitaba un lugar para almacenar la información robada, sup_g aceptó la oferta de Sabu de un servidor externo en Nueva York. Cuando la trasferencia finalizó, y el sitio de Stratfor fue hackeado, Sabu fue primero que nadie a Twitter a anunciar el hackeo, y para Navidad el ataque estaba en todos los medios.
En la cálida noche del 7 de junio de 2011, dos semanas antes de que Sabu empezara a reclutar para Antisec, Monsegur estaba en su departamento cuando tocaron a la puerta. Afuera había dos agentes del FBI que afirmaban que tenían suficientes pruebas de sus hackeos con Anonymous, así como de varios delitos menores en la vida real, para mandarlo a la cárcel por 122 años.

Horas después, Sabu había hecho un trato con el FBI, y había acordado trabajar para ellos, traicionando a sus compañeros. En los nueve meses que siguieron, ayudó al gobierno a recabar información, y a menudo trabajaba "literalmente veinticuatro horas" para montar la acusación, según documentos oficiales. Fue, en palabras del fiscal federal, un informante modelo.

La noticia de que Monsegur era un soplón se difundió el mismo día de la detención de Hammond. Al principio, los Anonymous negaron que semejante traición pudiera ser verdad. Pero luego de que los términos de la acusación y la contestación de culpabilidad de Monsegur se filtraran a los medios, la sorpresa rápidamente se convirtió en ira, y en tristeza.

"Me imagino que cuando el nombre de Jeremy Hammond saltó en esta investigación, el FBI se empezó a frotar las manos de alegría", suma el investigador cibernético Steve Rambam. "Cuando mordió el anzuelo, la felicidad de estos tipos debe haber sido indescriptible."

La acusación del gobierno contra Hammond gira en torno a los nicknames que se dice que utilizó en varios momentos del año pasado. (Ni el Departamento de Justicia ni el FBI, por tratarse de una investigación en curso, están dispuestos a hacer declaraciones.) Los abogados de Hammond aseguran que tienen en su poder casi un terabyte de material de la proposición de prueba -el equivalente a media biblioteca­- y que, potencialmente, podría haber más. Pero Hammond ha sido aislado de su propia defensa. Sólo puede ver el material en presencia de sus abogados y no puede usar las computadoras de la cárcel para investigar, a pesar de que no están conectadas a internet. ("Es como si pensaran que es una especie de mago que puede conectarse a internet de todas maneras", dice alguien relacionado al caso.) Podría tardar años en revisar todo el material de la proposición de prueba.

Hasta el momento, todos los hackers que fueron detenidos se han declarado culpables o se espera que lo hagan pronto. Hammond no, pero incluso si aceptara un acuerdo y se declarara culpable, pasaría muchos años en la cárcel. Dos días después de la detención de Hammond, el 7 de marzo de este año, el director del FBI, Robert Mueller, que ha dicho muchas veces que los ataques cibernéticos pronto se convertirían en la primera prioridad de la agencia, superando al terrorismo, le advirtió al Congreso que los terroristas podrían reclutar a hackers con motivaciones políticas como Hammond para lanzar ataques cibernéticos contra Estados Unidos. En octubre, el secretario de Defensa Leon Panetta, en un alegato por leyes más estrictas contra el hacking, advirtió que el país está en un "momento pre 11 de septiembre".

Pero a algunos les preocupa el costo del operativo. "En este país, hay un impenetrable manto de secreto alrededor del accionar del gobierno y las corporaciones", dice Michael Ratner, presidente emérito del Center for Constitutional Rights [centro por los derechos constitucionales], y abogado de Julian Assange, cuyo nombre aparecía mencionado más de 2.000 veces en los e-mails de Stratfor. "Sean cuales fueren los crímenes técnicos que el gobierno afirma que se han cometido, es necesario ponerlos en la balanza con las consecuencias benéficas de correr el velo que protege al espionaje y la corrupción por parte del gobierno y las corporaciones. No deberíamos castigar a los valientes que nos lo revelan."

Mientras sigue filtrándose la información contenida en los e-mails de Stratfor -la última tanda sugiere que Estados Unidos negoció con el Cartel de Sinaloa para limitar la violencia en México, permitiendo el paso de drogas a través de la frontera-, Antisec se llamó a silencio, con la excepción de dos hackeos, el último en septiembre de este año, cuando reapareció para anunciar la filtración de un millón de usuarios Apple que, según decían, habían robado de una laptop del FBI. En su comunicado, escrito sin el estilo florido de los que se cree fueron escritos por Hammond, el grupo rindió homenaje a su compañero en la cárcel, como un "disidente político con motivaciones ideológicas [sic]", en la misma categoría que Bradley Manning.

Luego, el grupo volvió a llamarse a silencio, y tal vez se quede callado por un tiempo. "Nos estamos concentrando menos en acciones de defacement ["desfigurar" el contenido de un sitio web] y más en apropiarnos silenciosamente de infraestructuras", dice CC3. "Ahora el FBI no tiene idea de lo que estamos haciendo. Lo cual es bueno."

A pesar de que la contribución de Hammond fue importantísima, algunos integrantes de Anonymous se alegran de que ya no esté. Pero incluso quienes no estaban de acuerdo con él aprecian su valor; y los que tomaron partido por él sienten su pérdida. "Enojó a mucha gente con sus peroratas anarquistas, pero era un tipo auténtico", dice CC3. "Luchó toda su vida por lo que creía. Era un idealista que, incluso después de ir a la cárcel, siguió luchando y nunca se traicionó a sí mismo. No son muchos los que pueden decir que nunca se han traicionado a sí mismos."

Las viejas políticas y los nuevos altos mandos militares

 EN :  http://revista-contralinea.blogspot.mx/2013/01/las-viejas-politicas-y-los-nuevos-altos.html
 
Durante décadas, los presidentes mexicanos han hecho caso omiso de la necesidad de unificar a las Fuerzas Armadas en una sola estructura y en una sola entidad administrativa. Aunque eso no erradicaría por completo las rivalidades entre mandos y objetivos militares, sí reduciría su campo de posibilidad. Unificar a las Fuerzas permitiría sentar las bases de una política de defensa, equilibrar los recursos de los ejércitos de tierra, mar y aire, diseñar la fuerza militar que el país necesita y definir una política militar acorde a los objetivos nacionales.
 
En el corto plazo, la unificación de las Fuerzas Armadas incrementaría la efectividad en el cumplimiento de las misiones militares, facilitaría el control civil y, sobre todo, aumentaría la racionalidad en el gasto militar.
 
Pero eso parece lejos de ser una prioridad para el nuevo gobierno, quien al parecer se decidió por retornar al viejo estilo priísta de mantener la lealtad militar y controlar a los militares: preservamos sus prerrogativas, mantenemos intocables sus estructuras, pero a cambio les pedimos que no intervengan en el gobierno.
 
Por el momento no hay ningún plan manifiesto, ni siquiera a nivel de ideal a seguir o concepto, para desarrollar en el futuro, para unificar al Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada de México en una sola Secretaría de la Defensa Nacional, crear un comando conjunto de las Fuerzas Armadas y designar a un cuerpo de civiles que, junto con los militares, ejecute la política de defensa nacional, defienda su presupuesto y diseñe planes de desarrollo integrales del sector militar.
 
Por ahora existe lo contrario: no hay política de defensa nacional, cada fuerza define su propio presupuesto, no hay una interfase civil entre los secretarios de la Defensa Nacional y de Marina y el presidente de la República, y la relación entre ambas partes –la militar y la civil– se entiende como una relación castrense entre los altos mandos y el comandante supremo de las Fuerzas Armadas.
 
En los hechos, la lucha contra las organizaciones criminales ha servido para uniformar los esfuerzos militares y establecer bases mínimas de coordinación, pero no para realizar las misiones de defensa nacional, sino para reemplazar a las corporaciones de la Policía Federal y llenar el vacío que han dejado décadas de corrupción, abandono y abuso de poder por parte de ellas. Lejos de llevar un beneficio para los planes de desarrollo militar nacional, la forma en la que los sucesivos gobiernos han llevado a los militares a convertirse en policías militarizadas ha provocado el sentimiento militar generalizado de que los civiles “han usado” a los militares sin darles los instrumentos legales para actuar.
 
El primer paso del presidente Enrique Peña Nieto fue seleccionar a sus colaboradores militares más cercanos: el general Salvador Cienfuegos Zepeda, por el lado de la Secretaría de la Defensa Nacional, y el almirante Vidal Francisco Soberón Sanz, por el de la Secretaría de Marina. Estas designaciones podrían inclinar ahora la balanza en favor del Ejército, en perjuicio de las otras dos fuerzas, la Aérea y la Marina de guerra.
 
La designación de Cienfuegos Zepeda como general secretario evidencia el peso de la antigüedad en el escalafón militar y la decisión presidencial de reconocerlo. Aunque existían generales de ala, miembros de la Fuerza Aérea con antigüedad y capacidades semejantes para encabezar la Secretaría de la Defensa Nacional, el presidente no podía elegir a uno de ellos como el alto mando militar porque la ley establece que el general secretario deberá ser un “general del Ejército”. Esta ley sigue representando la prerrogativa más importante del Ejército que es la de mantener el mando militar dentro de las filas de la Infantería, la Artillería o la Caballería, y fuera de la organización de la Fuerza Aérea.
 
Aunque el presidente tiene el derecho de designar como secretario de la Defensa Nacional a cualquier militar que ostente el grado de general de división del Ejército, Peña Nieto designó a Cienfuegos como secretario no sólo por su antigüedad, sino también por su trayectoria militar: Cienfuegos ha sido un generador de doctrina castrense, ha sido el mando de cuatro regiones militares estratégicas para el país, incluida la primera, que abarca al Distrito Federal y el Estado de México, y en donde ambos, el presidente y el general secretario, tuvieron la oportunidad de convivir directamente cuando el primero fue gobernador mexiquense y el segundo el jefe de la primera región militar.
 
El presidente no tomó en cuenta de la misma manera el escalafón naval para designar al secretario de Marina. Al designar a Soberón Sanz como secretario de esta dependencia, la decisión presidencial desplazó a mandos navales con más antigüedad, como el entonces subsecretario de Marina en el gobierno anterior, Jorge H Pastor, quien tenía el grado de almirante desde 2007 y encabezaba el escalafón de la Armada de México, sólo por debajo del entonces almirante secretario Mariano Francisco Saynez.
 
Soberón Sanz, exsecretario de Saynez Mendoza en el gobierno anterior, fue ascendido apenas el 20 de noviembre de 2012, y se convirtió así en el almirante más joven de la Armada de México. Aunque su juventud puede representar una visión renovadora de la política naval, el almirante secretario no ha tenido la experiencia de otros almirantes que sí han encabezado regiones navales. Conocedor de la Fuerza Naval del Pacífico (pues ha sido comandante de flotilla), Soberón Sáenz podría encabezar los esfuerzos gubernamentales para recuperar los territorios a lo largo de la costa del Golfo de México que han estado bajo el control de los cárteles del Golfo, Los Zetas y otras organizaciones criminales.
 
Ésta no es, por supuesto, la primera vez que un presidente designa como secretario a un general o almirante situados al final del escalafón militar, sin embargo el nombramiento de Soberón Sanz podría obligar al retiro anticipado de los almirantes con más antigüedad y al cambio en la composición del almirantazgo.
 
Hasta el cierre de este artículo, el secretario de Marina no había dado a conocer las designaciones de sus colaboradores cercanos. En el sitio de internet de esta dependencia sólo estaba el perfil del almirante Soberón Sanz, sin nombramientos en las jefaturas de las regiones navales, la oficialía mayor, el Estado Mayor Naval y otros cargos.
 
El general secretario Cienfuegos conservó básicamente la estructura de mandos militares y conservó el nombramiento del jefe de la Fuerza Aérea. Otros generales de división que pudieron haber sido designados también en el cargo de secretario de la Defensa están en el organigrama de los mandos militares, con excepción, hasta este momento, del subsecretario y el jefe del Estado Mayor de la Defensa Nacional.
 
De esta manera, el peso diferenciado del escalafón en ambas designaciones podría terminar inclinando la balanza del poder militar hacia el Ejército. Aunque pertenecen a distintas fuerzas, los generales y los almirantes respetan entre sí la jerarquía militar, y saben cuando el mando castrense que tienen enfrente tiene más autoridad. Lo menos que podría esperar este gobierno –y con él la misma sociedad– es que esta diferencia de antigüedad, aunque no de rango, no merme y divida el ejercicio del poder militar.
 
Lo que sigue ahora es ver los nombramientos finales en la estructura de la Armada de México y del Ejército y observar cómo el nuevo presidente priísta reconstruye las relaciones civiles-militares después de 12 años de gobiernos encabezados por presidentes provenientes del Partido Acción Nacional.
 
Salvo el nuevo equilibrio entre las Fuerzas Armadas, nada hace prever, sin embargo, que vaya a ocurrir un cambio fundamental en la estructura de las Fuerzas Armadas y la forma en la que los gobernantes civiles han usado la fuerza militar.
 
Lo único cierto es que la relación entre el presidente y los altos mandos militares seguirá siendo de carácter castrense, las fuerzas seguirán divididas y los recursos seguirán definiéndose de manera separada, aun cuando el reto de la violencia originada por las organizaciones criminales y la persistencia del tráfico de drogas siga siendo la herencia más importante que dejó el gobierno anterior.
 
*Especialista en Fuerzas Armadas y seguridad nacional; egresado del Centro Hemisférico de Estudios de la Defensa, de la Universidad de la Defensa Nacional, en Washington

INFORME DE SITUACIÓN Y PETICIÓN DE APOYO PARA PRESOS POLÍTICOS MAPUCHE EN CHILE

INFORME DE SITUACIÓN Y PETICIÓN  DE APOYO PARA PRESOS POLÍTICOS MAPUCHE EN CHILE 

EN HUELGA DE HAMBRE DESDE EL 14 DE NOVIEMBRE PASADO
ENERO 2013
Nos comunicamos con usted para informarle sobre la situación de los presos políticos mapuche en Chile, en momentos difíciles para su movimiento.
Como usted sabe el Comité de Solidaridad con los presos mapuche sección México y jóvenes en resistencia alternativa nos hemos mantenido alertas del proceso que se sigue a varios comuneros de origen mapuche, todos ellos integrantes de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM).
Dicha organización ha sido criminalizada por el Estado Chileno, que ha intentado acusar en tres ocasiones –sin conseguirlo- condenar por asociación ilícita terrorista a sus integrantes entre muchas otras irregularidades violatorias a los derechos humanos fundamentales. La CAM, organización autónoma dentro del diverso y amplio movimiento mapuche, encabezó un ciclo de recuperaciones de tierras ancestrales desde 1998 hasta la fecha, tierras arrebatadas desde finales del siglo XIX con demandas territoriales y autonómicas para reconstruir y defender sus derechos como pueblo originario. La respuesta del Estado ha sido una agresiva criminalización y persecución del movimiento mapuche donde cerca de 250 activistas han sido procesados, muchos de ellos integrantes de la CAM.
Héctor Llaitul y Ramón Llanquileo, considerados líderes de la Coordinadora Arauco Malleco, han comenzando una nueva huelga de hambre que se extiende ya desde el 14 de noviembre pasado exigiendo ciertas demandas básicas de beneficios carcelarios y una exigencia político-jurídica fundamental:
·         No al doble procesamiento (que fue posible ya que fueron juzgados por el fuero militar donde fueron absueltos y por el ámbito civil donde fueron condenados, a pesar de que se usaron los mismos testigos, pruebas por los mismos cargos)
·         Beneficios carcelarios para Ramón Llanquileo (que después de purgar la mitad de su condena ya puede acceder a ellos)
·         Reconocimiento de los tiempos de encarcelamiento de prisión preventiva (cerca de 5 años acumulados, fruto de la ley antiterrorista) como parte de los tiempos de condena ya purgados.
Se debe recordar que esta es la tercera huelga de hambre realizada desde sus detenciones en 2009. Las anteriores huelgas han llegado a durar hasta cerca de 90 días sin alimentos, poniendo en riesgo sus vidas.
Por otro lado, una importante iniciativa desde la sociedad civil ha surgido, llamando de manera urgente al Estado chileno a reconocer las tierras ancestrales mapuche (con base en un tratado del siglo XIX; debe recordarse que es hasta 1881-1883 cuando el territorio mapuche fue colonizado, ya que la resistencia de ese pueblo originario hizo que, en un caso excepcional, la Corona Española tuviera que reconocer desde el siglo XVII la soberanía y autonomía de los mapuche sobre dicho territorio). Dicha iniciativa signada por 12 personalidades chilenas es quizá una de las propuestas más importantes de los últimos años. Es por ello que proponemos respaldarla.
También por esta razón volvemos a escribirle para pedir su apoyo, signando el manifiesto internacional que haremos público en enero de 2013 (que en otras ocasiones ha contado con la solidaridad de importantes sectores académicos, intelectuales y artísticos de todo el continente. Además, le informamos que los familiares de los presos junto a las organizaciones solidarias de varias partes del continente convocaremos a movilizaciones este enero próximo. Esperamos podamos contar con su firma anexando su nombre, profesión u oficio y nacionalidad. Aquí la carta mencionada.


PRONUNCIAMIENTO INTERNACIONAL
LIBERTAD A LOS PRESOS POLÍTICOS MAPUCHE
ENERO 2013

Nosotras, nosotros, artistas, académicos, organizaciones indígenas, civiles, populares y sociales de varias nacionalidades, deseamos hacer pública nuestra preocupación por las irregularidades e iniquidades cometidas en los procesos penales contra los presos políticos mapuche en Chile, Ramón Llanquileo Pilquiman y Héctor Llaitul Carrillanca, integrantes de la Coordinadora Arauco Malleco, así como el quebrantamiento de algunas garantías para un cumplimiento digno de sus condenas.

Nos parece alarmante la transgresión de algunos de los más elementales principios jurídicos como el “non bis in idem”, esto es, que la persona no puede ser juzgada dos veces por la misma causa, y la utilización de “testigos secretos”, como ha sucedido en este caso, vulnerando la seguridad jurídica. Nos preocupa en extremo también la inobservancia de los más primordiales derechos humanos, considerando que no puede ser la criminalización de la protesta social la respuesta del Estado hacia las demandas indígenas de tierra, territorio y autonomía.

Hacemos un enérgico llamado al Estado Chileno a garantizar el debido proceso de los detenidos, a revisar las irregularidades acreditadas en su juicio, a garantizar condiciones carcelarias dignas y a poner fin, a la brevedad, a su injusto procesamiento. Asimismo, hacemos un llamado a respetar los derechos y garantías básicos del pueblo mapuche, a reconocer los derechos de los pueblos indígenas consagrados en el convenio 169 de la OIT y a responder de manera urgente a las demandas de los presos políticos en huelga de hambre.

Queremos expresar nuestro apoyo a la propuesta humanitaria que han realizado doce personalidades, entre ellas reconocidos historiadores y periodistas, líderes estudiantiles y eclesiales entre muchos otros. La iniciativa, que llama al Estado a tomar una ruta de paz partiendo del reconocimiento de las tierras ancestrales y otra serie de medidas, es sin lugar a dudas, una propuesta desde la sociedad civil chilena que merece nuestra adhesión y respaldo.

Nos sumamos a los llamados de solidaridad internacional para movilizarse en enero de 2013 exigiendo la libertad de los presos mapuche. Enviamos finalmente un mensaje de solidaridad desde muchas partes del mundo a los presos y sus familiares, así como hacer saber a los pueblos originarios y en especial al pueblo mapuche que no están solos.

NOMBRE                                 PROFESION, ARTE U OFICIO                                 NACIONALIDAD


LLAMADO A UNA INICIATIVA HUMANITARIA PARA CONTRIBUIR AL TÉRMINO DE LA HUELGA DE HAMBRE DE HECTOR LLAITUL Y RAMÓN LLANQUILEO

La huelga de hambre es un recurso extremo al que recurre alguien al ver que el diálogo razonable no opera.

Esta es la situación en que se encuentran ahora los dirigentes de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM) Héctor Llaitul y Ramón Llanquileo, quienes desde el día 14 de noviembre de 2012 se encuentran empeñados en conseguir una reconsideración de su situación legal después de una sentencia por homicidio frustrado.

La revisión de esta sentencia por parte de la Corte Suprema ha logrado que se reconocieran diversos factores, con resultado de reducción de penas, pero creemos que con esto no se toca la esencia del reclamo que los huelguistas están dirigiendo al Estado chileno y a la sociedad chilena, al costo de su salud y eventualmente de sus vidas.

Este reclamo se refiere a la necesidad perentoria de que Chile reconozca algo que está plenamente documentado y que muy claramente lo ha expresado el recién laureado con el Premio Nacional de Historia, Jorge Pinto Rodríguez en entrevista en El Mercurio del día 2 de septiembre de 2012, donde afirma, refiriéndose a la CAM: “considero que sus demandas son legítimas, porque se inspiran en esa larga historia de abusos, atropellos y expropiaciones de tierras que tanto empobrecieron al Mapuche”.

El “problema Mapuche” entonces no es un tema simplemente policial o jurídico; es un tema político que implica reconocer que los Mapuche están embarcados en una causa que brota de la ocupación abusiva que hizo Chile de su territorio al sur del Bío-Bío, ocupación de la cual Chile hasta ahora no ha estado dispuesto a dar razón ni reparación.

Esto implica que ni Llaitul ni Llanquileo puedan ser tratados como delincuentes y mucho menos como terroristas y al mantenerlos en esa condición se hace que cada día sea más difícil llevar adelante el diálogo que está pendiente entre la Nación chilena y el pueblo Mapuche. Por lo tanto ponemos a consideración del país un camino de paz y de justicia bajo los siguientes predicamentos:

1.- La libertad inmediata e incondicional de Héctor Llaitul y Ramón Llanquileo como forma de terminar con la huelga de hambre.
2.- Creación de una instancia de diálogo entre el Estado chileno y los representantes legítimos del pueblo Mapuche.
3.- Definición de una agenda común que pueda desembocar en un acuerdo que considere la autodeterminación y formas de representación y autogobierno del pueblo Mapuche.
4.- Recuperar para las comunidades los territorios Mapuche que, en su gran mayoría, se encuentran en manos de las forestales y reconocimiento del Tratado de Trapihue de 1825, vigente y no respetado por el Estado Chileno, aplicándose el principio “pacta sunt servanda “; vale decir, los tratados se deben respetar tal como ha sido la línea de Chile para todo conflicto internacional.
5.- Promover con urgencia una ley de indulto general a los presos por este conflicto territorial y, en lo inmediato, la consagración del debido proceso en las causas judiciales, término de la actual prisión preventiva prolongada e ilegal y acceso real a la defensa y a la Justicia para todos los integrantes de los pueblos originarios detenidos y procesados por defender sus tierras.
6.- Pleno respeto al Convenio 169 de la OIT, firmado y ratificado por Chile a fin que los pueblos originarios sean efectivamente consultados sobre las políticas y programas sociales y de inversión que les conciernen.
7.- Resguardo de la integridad física y psíquica de la niñez mapuche y cumplimiento de todos los compromisos establecidos por el Estado chileno ante el concierto internacional en materia de Derechos Humanos.

Nos parece que todo intento de diálogo por parte de algún organismo del Estado u oficina del Gobierno, por bien intencionado que sea, no llegará a buen puerto sino considera estos puntos, porque no se hace cargo de la demanda principal del movimiento y de la reparación del daño causado con la criminalización de estas demandas.

Tarde o temprano el país y el gobierno de turno tendrán que tener el valor de caminar en esa dirección.

Santiago de Chile, 27 de diciembre de 2012 a 43 días del comienzo de la huelga de hambre.

Firman el presente llamado:

§  Jorge Pinto Rodríguez, Premio Nacional de Historia 2012.
§  Luis Álvarez Figueroa, Pastor Presidente Iglesia Evangélica Luterana en Chile.
§  José Balmes Parrón, Premio Nacional de Arte 1998.
§  Juan Pablo Cárdenas Squella, Premio Nacional de Periodismo 2005.
§  Raúl De la Puente Peña, Profesor de Estado, Presidente Nacional de la ANEF.
§  Viviana Díaz Caro, Premio Nacional de Derechos Humanos 2011.
§  Andrés Fielbaum, Presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, FECH.
§  Sergio Grez Toso, Historiador y Académico de la Universidad de Chile.
§  Juan Guzmán Tapia, Jurista, ex Juez de la República.
§  Enrique Paris Mancilla, Presidente del Colegio Médico de Chile
§  Armando Uribe Arce, ex diplomático, Premio Nacional de Literatura 2004.
§  Diego Vela Grau, Directiva Federación de Estudiantes de la Universidad Católica – FEUC.
§ Pastoral Mapuche
§ Comisión Ética Contra la Tortura.


Anexamos links para profundizar sobre la situación de los presos, la Coordinadora Arauco Malleco y la lucha por la tierra, el territorio y autonomía:

BLOG DE LOS PRESOS POLITICOS DE LA CAMhttp://wichaninfoaldia.blogspot.mx/

Sobre la dimensión ambiental del movimiento mapuche:

Sobre el pensamiento de la Coordinadora Arauco malleco, y la represión durante 2000-2010 en:

http://www.sudhistoria.cl/?page_id=1994